Para muchas personas la palabra “Parvo” implica imágenes de un albergue con cachorros y perros hacinados en jaulas sucias. Esa imagen es solo parcialmente correcta. Aunque una higiene deficiente y un protocolo de control de enfermedades malo incrementan enormemente las probabilidades de que el parvovirus se disemine en un refugio, todos los refugios corren el riesgo.
Otro concepto erróneo es que el parvo se origina en el refugio. En realidad, los perros y cachorros que llegan vienen de fuera, lo que significa que el parvo existente en el refugio es fruto de un problema fuera, algún perro lo trajo. Sin embargo, los siguientes factores incrementan las posibilidades de que los animales contraigan parvo y hacen que su recuperación sea más difícil:
• Albergues o perreras hacinadas
• “Estrés” ambiental
• Desnutrición u otros problemas de salud
• Historiales deficientes de vacunación de los perros que llegan al albergue
UNA DURA ENFERMEDAD
Los trabajadores de un refugio están familiarizados con los signos del parvovirus canino: pérdida de apetito, vómitos, deshidratación, letargo, depresión, diarrea ensangrentada y heces descoloridas y de muy mal olor. Pero ¿qué es exactamente el parvo?
Parvo es un virus que normalmente ataca el sistema intestinal canino. El virus puede también atacar el corazón, pero esa forma de parvo es extremadamente rara. Sin embargo, cachorros infectados de menos de dos semanas de edad pueden desarrollar miocarditis, inflamación de los músculos cardíacos, que generalmente conducen al fallo cardiaco y muerte entre las seis y las ocho semanas de edad.
Aunque el parvovirus puede atacar a perros adultos y cachorros de cualquier edad, es más frecuente en perros menores de un año. Los seres humanos no pueden contraer la enfermedad.
El parvo es transmitido a través de las heces y vómitos de perros y cachorros infectados. Es un virus altamente resistente capaz de soportar calor, frío y los desinfectantes más comunes. En realidad, el virus es tan resistente que puede vivir en las heces durante dos semanas y puede resistir en el ambiente (pisos y jaulas) muchos meses. Es fácilmente transmisible por “medios” tales como las manos, la ropa y los zapatos de cualquiera que entre en contacto con el virus.
STOP A LA ENTRADA DEL PARVO
Las jaulas pueden estar limpias, pero ¿podrán enfrentarse contra el terrible parvovirus?
Para la limpieza debe utilizarse un producto como un compuesto de amonio cuaternario o una mezcla compuesta por una parte de lejía y 32 partes de agua. Usando más lejía no se consigue mayor protección contra la enfermedad, solamente dejará un olor más fuerte, además, puede ser irritante para los animales, haciéndolos potencialmente más vulnerables a las enfermedades.
Asegúrese de que la jaula sea limpiada primero de residuos orgánicos o cualquier residuo de jabón u otros productos que pueda neutralizar la efectividad de la lejía.
1. Sacar los animales, la cama y todos los recipientes de comida y agua de la jaula. Asegurese de lavar la cama con un desinfectante.
2. Retirar los desechos sólidos (heces, pelaje, etc).
3. Pasar la manguera con agua a presión. (Evitando salpicar con heces o vómito de una jaula a otra).
4. Usando un cepillo de zerda rigida y una solución de desinfectante, fregar todas las superficies, incluyendo las rejas.
5. Dejar que la solución actúe por lo menos 20 minutos en las superficies (o el tiempo recomendado por el fabricante).
6. Aclarar bien todas las superficies.
7. Secar el lugar lo mejor posible antes de que el animal regrese a éste. Muy importante.
8. Evitar usar limpiadores a alta presión o de vapor para la limpieza de las jaulas. A pesar de que el parvo no es “naturalmente” transportado por el aire, puede estar presente en el aire cuando estos sistemas convierten las heces en micropartículas que pueden ser inhalables.
9. Desinfectar completamente todos los utensilios de aseo de uso común.
QUE HACER SI EL PARVO ATACA
Ante un brote serio de parvovirus puede ser necesario que el refugio cierre sus puertas para contenerlo. Si un refugio está experimentando actualmente problemas de parvo o simplemente quiere prepararse para ello necesita un “Plan Parvo”. Las medidas para mantener las cosas bajo control son:
1. Educar al personal. Todo el personal debe entender lo que es el parvo, como se transmite y como combatirlo. Una información erronea puede conducir a tomar precauciones incorrectas o simplemente inútiles.
2. No dejar de recoger animales. Mientras al dejar de recoger animales puede reducir la diseminación del virus en el refugio, puede también incrementarse en la comunidad. Entonces, cuando se vuelvan a admitir animales, el problema podría reaparecer.
3. Aislar animales nuevos de los potencialemente expuestos. Si posée las instalaciones adecuadas para hacerlo, deje a los recien llegados en un área de aislamiento o incluso en las jaulas del final por algunos días para someterlos a un control. Crear un área para aislar y observar animales callejeros que pueden haber sido expuestos.
4. Vacune contra la parvo.
5. Observe los síntomas. Evalúe su población actual. ¿Hay algunos otros cachorros que muestren síntomas? ¿Y adultos? Cualquier animal con síntomas debe ser separado inmediatamente de la población general, puesto en cuarentena y evaluado.
6. Siga procedimientos sensatos de administración de perreras, separando animales saludables de animales enfermos y a los cachorros de los perros adultos. Tambien es importante no cambiarlos de una jaula a otra. Cada animal debe ser mantenido en el mismo lugar por el mayor tiempo que sea posible durante su permanencia en el refugio. Se debe dejar vacía, por lo menos durante 24 horas, cualquier jaula desinfectada que pueda haber tenido parvovirus.
7. Sea serio con la limpieza. Revise su protocolo actual de desinfección. ¿Está usando un desinfectante que mate el parvovirus? ¿Las jaulas y las áreas comunes se limpian por lo menos una vez diariamente? ¿Son desinfectadas rutinariamente las jaulas y los vehiculos de la perrera? Asegúrese que sus procedimientos o productos no estén comprometiendo sus esfuerzos.
8. Reducir medio de transmisión. Los empleados y los visitantes deben lavarse las manos después de haber estado en la zona de perros “presuntamente” infectados. También, deben tener la precaución de cambiarse la ropa antes de irse y lavarla. Los empleados deben pasar con su calzado por recipientes poco profundos con mezclas de lejía o desinfectante antes y después de visitar el área de aislamiento.
9. Consulte con un veterinario, éste puede ayudarle a determinar los pasos necesarios para asegurar la buena salud de la población del refugio.
10. Ponga en practica normas responsables de adopción. Nunca ponga en adopción a ningún perro o cahorrito que haya estado expuesto al parvovirus. Si lo hace arriesga a más cachorros al parvovirus, causa tristeza a los adoptantes y se enfrenta a una mala reacción de la comunidad, con la consiguiente mala fama para el albergue.
11. Informe a los nuevos adoptantes sobre el parvo Cada nuevo adoptante debe ser educado sobre la parvo y sus síntomas. Enfatice la importancia de mantener a los cachorritos recien adoptados alejados de otros perros en los primeros días tras la adopción y hasta que completen su calendario de vacunación. Explíqueles que ha tenido casos de parvo en su refugio, pero que usted sepa el animal adoptado no ha sido expuesto al virus. Manifieste preocupación, no alarma: Lo que quiere es informarles, no causarles pánico o inculcarles un estereotipo peligroso de que los animales del refugio son enfermizos.
12. Siga de cerca todas las adopciones. Llame a todos los adoptantes recientes y pregúnteles como va su perro o cachorro. Aconséjeles la importancia de la vacunación regular y sobre las precauciones diarias simples que pueden tomar para reducir los riesgo a sus mascotas. Dígales que síntomas deben estar a la expectativa y que consulten su veterinario inmediatamente si notan alguno.
Si después de seguir todos estos pasos, todavía tiene parvo recurrente en su refugio y recibe llamadas para recoger animales, tome medidas más fuertes:
Cerrar áreas del albergue. Evalúe los cachorros y perros y pongalos en cuarentena. Este atento a los síntomas.
Proteja los animales admitidos. Con un brote serio de parvo, puede que se sienta tentado a cerrar las puertas a nuevos animales. No lo haga. Eso va en contra de su principio de cuidar animales necesitados y no solucionará su problema de parvo. Más bien, mantenga los nuevos animales en un área separada mientras desinfecta.
Desinfecte todo el refugio. Limpie como si nunca antes lo hubiera hecho. Cepille todo. Exíjale al personal que utilice la limpieza de calzado no solo en el área de aislamiento sino también después de limpiar cada jaula. Si no cuenta con un área de aislamiento, puede mantenerlos en jaulas grandes portátiles en áreas libres de parvo.
Acuérdese que el parvo es un problema comunitario, no es culpa del refugio. Una desinfección deficiente y unas instalaciones hacinadas ciertamente empeoran el problema del parvo, pero no es culpa del albergue. Es un problema de la sociedad, pues es de allí de donde provienen los perros del refugio.
Vacunar
Vacunar perros adultos contra el parvo es relativamente simple. Vacunar cachorros contra el virus, sin embargo, es un poco más complicado. Su programa de vacunación debe tener en cuenta el delicado y poco desarrollado sistema inmulógico en desarollo de los cachorros.
Cuando los cachorros se están amamantando, con frecuencia están protegidos contra la enfermedad a través de la leche materna (inmunidad materna) contra cualquier enfermedad para la cual la madre ha desarrollado inmunidad (ya sea a través de vacunación o de exposición previa). A medida que el cachorro crece esta inmunidad materna se debilita y comienza a construir su propio sistema inmune.
Este puede ser un proceso lento: Los cachorros pasan por un período de dos a cuatro semanas llamado “ventanilla de susceptibilidad”, en las que todavía suficientes anticuerpos maternos para destruir la efectividad de la vacuna pero no lo suficiente para matar el virus.
Dependiendo de cuan fuerte sea la inmunidad materna, los cachorros pueden entrar en este “ventanilla de susceptibilidad” mínimo entre las 4 y 6 semanas de edad y máximo a las 12 semanas de edad. Debido a que el nivel de inmunidad de los cachorros es difícil de determinar, la vacunación a de comenzar alrededor de las 6 semanas de edad.
Las vacunas son suministradas usualmente como series de inyecciones con un período de 3 a 4 semanas entre cada dosis hasta que los cachorros tienen de 18 a 20 semanas de edad. Este programa de vacunación protege al cachorro mientras ya no sea lo suficientemente bajo la inmunidad materna y todavía no haya formado su propio sistema inmune.
Varios fabricantes de vacunas introdujeron recientemente vacunas de “amplio espectro”. Consulte con el veterinario para encontrar la vacuna y el programa apropiado para su refugio.
Incluso con el mejor chequeo, aislamiento y procedimientos de vacunación, existe la posibilidad de que un perro adoptado o un cachorro tenga parvo y fallezca o finalmente se le deba realizar la eutanasia. Algunos adoptantes pueden querer reemplazar el animal con otro para llenar el vacío dejado por la pérdida de su perro. Esto debe ser desmotivado.
Debido a que el virus de la parvo es duro, este puede vivir en el ambiente por mucho tiempo aún despues de haber muerto el animal. Su refugio debe exigir entonces un periodo de 30 días antes de permitir a los adoptantes obtener un nuevo perro o cachorro del refugio y llevarlo a su hogar. Hágales saber que entiende y comparte su dolor, pero que un período de espera es mejor para los intereses de la familia y del nuevo cachorro. Recomiende que utilicen el período de espera para desinfectar su hogar, usando productos que provean efectividad en contra del parvovirus.
En su dolor, algunos dueños pueden culpar con rabia al refugio. Su reacción puede ir desde el resentimiento calmado hasta una denuncia. El hecho de que el refugio no sea culpable de su dolor, en ocasiones no es suficiente para protegerlo de una reacción violenta. Es por ello que debe asegurarse que su organización posea un contrato de adopción, donde detalla la “no responsabilidad” y firmado por el adoptante.
Utilice esta oportunidad para educar a la comunidad. Ayudando a la gente a entender qué es dicha enfermedad, cómo se transmite y cómo puede ser tratada, anime a las personas para ayudar a sus propios animales y a entender que la parvo no necesariamente empieza en el refugio. El público, especialmente los nuevos adoptantes, deben saber la manera en la cual pueden poner a sus animales en peligro y como pueden reducir este riesgo de una forma muy simple.
TRATANDO LA ENFERMEDAD
Tratar el parvo puede demandar mucho tiempo, ser complicado y costoso. Es por ello que los refugios responsables que cuidan de todos los perros abandonados e indeseados en una comunidad, muchas veces no están en posición de tratar los perros del refugio que se contagian de parvo.
Sin embargo, los propietarios de perros con frecuencia poseen el lujo de tener el tiempo y el dinero para tratar a su animal infectado de parvo. Debido a que no existen medicamentos “anti-virales”, los tratamientos se centran por lo general en el mantenimiento de las funciones normales del animal mientras el virus sigue su curso, e incluye los siguientes pasos:
1. Hospitalización del animal
2. Mantenimiento del animal en quietud, ambiente cálido y lejos de otros animales.
3. Reposición de fluídos por vía intravenosa. Transfusiones de sangre.
4. Control de vómito y diarrea a través de la restricción de comida y suministro de los medicamentos apropiados.
5. Suministro de antibióticos para combatir infecciones bacteriales secundarias
Desafortunadamente, el animal puede morir o necesitar que se realice la eutanasia para terminar con su sufrimiento. Sin embargo, algunos animales pueden recuperarse. Una vez el perro haya superado tres o cuatro días de enfermedad, la recuperación es relativamente rápida.
Adicionalmente, la mayoría de perros que se recuperan de la parvo son recompensados con inmunidad a la enfermedad por varios años y a veces por el resto de su vida.
HOJA INFORMATIVA
¿Qué es la parvovirus?
La parvovirosis canina, o “parvo” como es comúnmente conocida, es causada por un virus que usualmente ataca el tracto intestinal canino (parvovirus enteritis canina) y en casos raros, el corazón (miocarditis). Identificada por primera vez a finales de 1970, el virus es uno de los más resistentes que se conocen. Es capaz de soportar el calor, el frío y los desinfectantes más comunes.
¿Cómo se transmite?
La parvo es transmitida a través de las heces y el vómito de perros y cachorros enfermos. El virus puede vivir en sus heces por alrededor de dos semanas y puede existir en el ambiente (así como en pisos o jaulas) por muchos meses. Debido a que es tan difícil de erradicar, el virus es fácilmente transmitido a través de medios tales como manos, ropa o zapatos de alguien que entre en contacto con éste.
¿Cuáles son los signos?
Los signos aparecen después del período de incubación de la enfermedad. El período de incubación puede durar de 3 a 12 días después de la exposición, pero usualmente ocurre entre el 5º y 7º día de exposición. Los signos iniciales de parvo incluyen pérdida de apetito, vómitos, deshidratación, letargo, fiebre y depresión. Estos síntomas con frecuencia van acompañados por heces mal olientes grises o amarillas o diarreas ensangrentadas. Algunos perros infectados con el virus no muestran síntomas y nunca se enferman, mientras otros puedan presentar algunos de estos síntomas y recuperarse rápidamente. Algunos, sin embargo, se enferman severamente y recaen entre las 48 y 72 horas después de presentar los primeros síntomas.
¿Qué perros lo contraen?
A pesar de que el virus puede atacar perros y cachorros de cualquier edad, es más común encontrarlo en perros menores de un año. La mayor incidencia se presenta en cachorros de 6 a 24 semanas. Generalmente, los cachorros están protegidos a través de la inmunidad materna por alrededor de seis semanas. Muchos perros adultos son inmunes debido a que fueron vacunados o expuestos a la enfermedad cuando eran cachorros. Varios estudios sugieren que ciertas razas, incluyendo el Doberman y el Rottweiler, pueden ser más susceptibles a la enfermedad que otras razas. Los estudios también indican que animales no esterilizados pueden estar en mayor riesgo que aquellos que han sido esterilizados o castrados.
¿Cómo se trata la parvo?
El tratamiento usualmente incluye hospitalización, recuperación de fluídos corporales y medicación .
¿Cómo se previene el parvo?
La mejor forma para ayudar a los perros a prevenir el parvo es vacunándolos contra el virus y manteniéndolos bajo control.
Los perros a los cuales se les permite vagar por las calles, son más susceptibles de entrar en contacto con el virus. Los refugios pueden prevenir una epidemia instituyendo programas de vacunación; asegurándose que las jaulas estén siendo desinfectadas con un producto comprobado que elimine el virus; evaluando y monitorizando cuidadosamente todos los animales; minimizando los medios de transmisión y educando a los empleados y al público sobre la enfermedad.
Animal Sheltering/Julio-Augosto 1996 Traducción del Inglés